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PERU: un acuerdo entre el campo y la ciudad para proteger los ecosistemas y asegurar el agua potable



La Sunass establece que las EPS destinen un porcentaje de sus tarifas de servicios de saneamiento para la implementación de proyectos de Mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos hídricos (Merese-H), cuya finalidad es asegurar la provisión de agua potable para la población. Este porcentaje varía de acuerdo al estudio tarifario de cada EPS.

En los últimos años, se observa un crecimiento exponencial de las ciudades del Perú y, por consiguiente, de la demanda de agua potable, a la par que se advierte una tendencia decreciente en la disponibilidad del recurso hídrico en sus fuentes naturales. Esta situación plantea una gran preocupación por el riesgo que representa para la sostenibilidad de los servicios de saneamiento y el abastecimiento de agua potable para la población.

En el ‘Atlas de producción de agua en el Perú: una evaluación presente y futura con énfasis en las cuencas de aporte de las EPS’, elaborado por la Sunass y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), se concluyó que, entre el 2036 y 2065, se reduciría la disponibilidad de agua en casi todas las cuencas de aporte de las empresas de servicios de saneamiento (EPS), por efecto del cambio climático, llegando hasta un 25 % menos en las cuencas del Pacífico [Gráfico 1].

Un factor que interviene directamente en la disminución de la disponibilidad y de la calidad de agua es la degradación de los ecosistemas proveedores de este recurso, como producto del cambio climático, pero también debido al uso indiscriminado de la tierra por parte de la población.

Según un estudio de la Sunass, los ecosistemas de las cuencas que aportan agua a las EPS —como bofedales, humedales, bosques montañosos y pasto natural— han sufrido una degradación de 39,454 hectáreas entre el 2000 y el 2016 [Gráfico 2].



Una solución integral: Merese hídricos


La degradación de los ecosistemas que proveen agua y su relación directa con la sostenibilidad de los servicios de agua potable y saneamiento destinados a abastecer a la población de las ciudades en continuo crecimiento, ha motivado una respuesta urgente y necesaria desde el Estado.

Es así que la Sunass, como organismo regulador de los servicios de saneamiento, decide sumarse a la política pública de conservación y recuperación de los ecosistemas, impulsada a través de la Ley de mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos (Ley N° 30215, del año 2014), y, desde sus competencias, incluye en la regulación tarifaria, la creación de un fondo para desarrollar proyectos de conservación, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas que proveen agua.

De esta manera, la Sunass establece que las EPS destinen un porcentaje de sus tarifas de servicios de saneamiento para la implementación de proyectos de Mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos hídricos (Merese-H), cuya finalidad es asegurar la provisión de agua potable para la población. Este porcentaje varía de acuerdo al estudio tarifario de cada EPS.

Bajo el esquema de Merese-H, los contribuyentes son las comunidades de las cuencas que realizan actividades de conservación en las fuentes de agua y, a cambio, se benefician con la mayor disponibilidad de agua, así como con proyectos orientados a mejorar su bienestar social. En tanto, los retribuyentes son los usuarios de los servicios de saneamiento que destinan un monto de la tarifa para este mecanismo, a cambio de beneficiarse con una mejor provisión de agua potable en sus ciudades.

Avances en los Merese-H


Desde el 2013, en que la Sunass empezó a incluir en las tarifas el concepto de retribución por servicios ecosistémicos, ha logrado que 43 de las 50 EPS cuenten con fondos de Merese-H [Gráfico 3]. En la actualidad, el monto recaudado por esta tarifa asciende a S/ 38,315,279 y se proyecta llegar a S/ 138,537,425 al finalizar el quinquenio regulatorio de las EPS con esta tarifa* [Gráfico 4], lo cual beneficiará a 20 millones de personas [Gráfico 5].

*Los periodos regulatorios son de 5 años, pero parten de años diferentes en cada EPS.








De las 43 EPS que cuentan con fondos Merese-H, 12 han ejecutado o se encuentran ejecutando proyectos y 31 cuentan con planes de intervención desarrollados. Esto demuestra una alta actividad entre las EPS con miras a concretar avances en el marco de este mecanismo [Gráfico 6]. Los proyectos ejecutados o en proceso de ejecución alcanzan un monto de inversión de S/ 16,929,279, lo cual representa el 44% del monto recaudado existente en la actualidad (ver Gráfico 4).

Se proyecta que, en los próximos 3 años, las 7 EPS restantes incorporarían la tarifa Merese-H. Con las 50 EPS recaudando por este concepto, se proyecta beneficiar a más de 21 millones de personas.

Proyectos Merese-H


Los proyectos Merese-H se enfocan en conservar o recuperar las fuentes de agua con el fin de generar recursos hídricos destinados a la provisión de agua potable para el servicio de saneamiento en las ciudades. En ese sentido, las actividades propuestas están orientadas a impactar en la regulación hídrica para disponer de más agua en los periodos de estiaje (poca lluvia); y para el control de sedimentos, lo cual implica agua de mejor calidad y un ahorro considerable para las EPS en costos de limpieza y potabilización. Costos que, de no ser así, serían trasladados a los usuarios finales.
Actualmente existen 94 proyectos Merese-H en cartera, de los cuales 23 han sido ejecutados o están ejecución, 22 tienen expediente técnico y 49 están a nivel de ficha de proyecto [Gráfico 7].

De los 23 proyectos ejecutados o en proceso de ejecución con fondos Merese-H, 21 aportan a la regulación hídrica, 6 al control de sedimentos y 10 a la calidad del agua, a través de actividades como la restauración de bofedales, construcción de zanjas de infiltración, construcción de cochas, conservación y/o restauración de cobertura vegetal en las cuencas, entre otros [Gráfico 8].

Es importante indicar que no todos los beneficios que los proyectos Merese-H brindan se pueden ver inmediatamente, pues son beneficios de corto, mediano y largo plazo. Uno de los beneficios más demandados es la disponibilidad inmediata del recurso hídrico. Sin embargo, no siempre se toma conciencia de la sostenibilidad y disponibilidad del recurso en el futuro, que es donde impactan los proyectos que invierten en infraestructura natural. La experiencia internacional demuestra que invertir en el cuidado de los ecosistemas y fuentes de agua a través de este tipo de proyectos constituye un camino seguro hacia la sostenibilidad [Gráfico 9].





El campo también se beneficia


El modelo de Merese-H plantea un beneficio integral donde todos ganan, tanto los retribuyentes (ciudades) como los contribuyentes (las comunidades). Así, a cambio de la inversión en estas actividades de impacto directo sobre los ecosistemas y la provisión de agua, los proyectos también destinan un presupuesto para actividades de impacto económico y social en beneficio de las comunidades contribuyentes que forman parte del acuerdo de Merese-H.

Cuando se ejecuta un proyecto, las comunidades obtienen importantes beneficios. El principal es el trabajo que se genera. A su vez, la conservación trae beneficios como la recarga de sus manantes y/o riachuelos, los cuales emplean para desarrollo de su comunidad. Además, en algunos casos, las comunidades pueden acceder a proyectos de mejora de servicios básicos y proceso productivos (papa, leche, miel, turismo, artesanía, etc.) [Gráfico 10].

Actualmente, 23 comunidades han ejecutado o vienen ejecutando proyectos Merese-H, obteniendo a su vez beneficios sociales para 10,993 personas. Se trata de una gestión integral, lo cual trae un beneficio adicional que es reducir los conflictos por el agua entre la ciudad y el campo [Gráfico 11].





La gobernanza y sostenibilidad


Es importante indicar que los Merese-H no solo han conseguido reservas financieras, sino que son procesos que han logrado involucrar a un conjunto de organizaciones públicas y privadas en torno a la conservación de fuentes de agua en beneficio de la población usuaria de los servicios de saneamiento, las cuales constituyen plataformas de buena gobernanza que dan sostenibilidad a este mecanismo.

Actualmente son 221 organizaciones y comunidades las que participan en la implementación de proyectos de Merese-H, como gobiernos regionales, centros poblados, universidades, ONG y entidades de cooperación internacional, entre otras [Gráfico 12].

Los Merese-H son procesos en marcha que se vienen implementando exitosamente en varias ciudades del país, debido a que son fundamentales para la sostenibilidad de los servicios de agua potable y saneamiento. Estos esquemas de conservación requieren seguir creciendo y consolidándose, y compete al Estado velar por su permanencia.



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FUENTE: SUNASS



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